lunes, 3 de octubre de 2016

La Ley de Causa y efecto III*

Karma

La ley de causa y efecto, la ley de retribución; también llamada la ley del círculo, decreta que todo lo que hacemos regresa hasta nosotros al final de un ciclo para ser resuelto. Pablo dijo: “Pues lo que uno siembre, eso cosechará” (Gálatas 6:7). La ley del karma precisa la encarnación del alma para que ésta pueda pagar la deuda de sus abusos de la energía y la luz de Dios. Así, de una vida a otra el hombre determina su destino por medio de acciones, incluyendo en éstas pensamientos, sentimientos, palabras y obras. La transmutación del karma se puede acelerar con invocaciones a la llama violeta del Espíritu Santo.

Existe: 

Karma Positivo.
Lo bueno de la vida que ha sido originado por causas nobles.

Karma Negativo.
Lo malo de la vida que ha sido originado por acciones malas.

El Maestro Tibetano (Djwal Kool) revela seis karmas que determinan nuestras vidas:

1.   Karma Mundial,
2.   Karma Racial,
3.   Karma Sub-racial,
4.   Karma Nacional,
5.   Karma Familiar,
6.   Karma     Individual.

(Sánscrito karma, nominativo karma, “acto”, “acción”, “obra”.) Karma es energía/conciencia en acción; la ley de causa y efecto y retribución. Llamada también ley de círculo, que decreta que cualquier cosa que hagamos completará un círculo y regresará a nuestra puerta para resolución. Pablo dijo: “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Newton observó: “Para toda acción hay una  reacción igual y opuesta. “La ley del karma requiere que el alma reencarne hasta que todos los ciclos kármaticos se hayan saldado. Así, de una vida a la siguiente el hombre determina su destino por sus acciones, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras. Saint Germain enseña el sendero acelerado de la transmutación del karma con la llama violeta del espíritu santo y la trascendencia de las rondas de renacimientos a través del sendero de la cristeidad personal que conduce a la ascensión demostrada por Jesús.


Paola Wlack.

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