Karma
La ley de causa y efecto, la ley de retribución; también llamada la ley del círculo, decreta que todo lo que hacemos regresa hasta nosotros al final de un ciclo para ser resuelto. Pablo dijo: “Pues lo que uno siembre, eso cosechará” (Gálatas 6:7). La ley del karma precisa la encarnación del alma para que ésta pueda pagar la deuda de sus abusos de la energía y la luz de Dios. Así, de una vida a otra el hombre determina su destino por medio de acciones, incluyendo en éstas pensamientos, sentimientos, palabras y obras. La transmutación del karma se puede acelerar con invocaciones a la llama violeta del Espíritu Santo.
Existe:
Karma Positivo.
Lo bueno de la vida que ha sido originado por causas nobles.
Karma Negativo.
Lo malo de la vida que ha sido originado por acciones malas.
El Maestro Tibetano (Djwal Kool) revela seis karmas que determinan nuestras vidas:
1. Karma Mundial,
2. Karma Racial,
3. Karma Sub-racial,
4. Karma Nacional,
5. Karma Familiar,
6. Karma Individual.
(Sánscrito karma, nominativo karma, “acto”, “acción”, “obra”.) Karma es energía/conciencia en acción; la ley de causa y efecto y retribución. Llamada también ley de círculo, que decreta que cualquier cosa que hagamos completará un círculo y regresará a nuestra puerta para resolución. Pablo dijo: “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Newton observó: “Para toda acción hay una reacción igual y opuesta. “La ley del karma requiere que el alma reencarne hasta que todos los ciclos kármaticos se hayan saldado. Así, de una vida a la siguiente el hombre determina su destino por sus acciones, incluyendo sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras. Saint Germain enseña el sendero acelerado de la transmutación del karma con la llama violeta del espíritu santo y la trascendencia de las rondas de renacimientos a través del sendero de la cristeidad personal que conduce a la ascensión demostrada por Jesús.
Paola Wlack.
Ahora:
y esto es importante que lo recuerdes en todo momento.
Cuando la persona se da cuenta de que las fabricaciones de su mente son tan importantes que rigen su destino y hasta el destino de los demás; cuando realiza que todos sus decretos se manifiestan y que nadie, absolutamente nadie sino él mismo puede ser culpado por lo que a él le ocurre, se llena de pánico, y hace lo de siempre: buscar a quien culpar, a quien saltarle el castigo. ¿Qué ocurre? Que se le suelta el cuerpo la materia, achacándole toda la responsabilidad, y procede a castigarle de la forma más inmisericorde. ¿Cómo?
No me lo van a creer…con todas las antiguas flagelaciones y torturas a que se sometían los “santos y mártires”, por que eso lo tiene archivado el subconsciente desde épocas remotas del Cristianismo. Claro está que nadie toma un látigo en la mano. Ya eso no se estila. Pero si procede a torturarse mentalmente. Procede a vigilarse como una policía ya decirse “¿No ves?” ¡Ya caíste otra vez! ¡Ya lo volviste a hacer! ¡Ya vas a volver a sufrir las mismas consecuencias!”
Por supuesto, como esto es un decreto, ¡vuelven ocurrir las mismas consecuencias! No solamente, sino que se le ha ofrecido un poder de “carta blanca” a una forma mental de culpabilidad, fabricada especialmente, para que continúe torturándolos a cada desliz y que no nos deje adelantar.
Cada vez que te encuentres atajándote, castigándote, engañándote, con las resultantes torturas, acuérdate que basta con SABER QUE HEMOS PECADO (para usar la frase católica a que estás acostumbrado). AL SABERLO, quiere decir que ya estás consciente del Bien y el Mal. Ya es sólo cuestión de tiempo, y no mucho tiempo para que tu subconsciente te ataje antes de cometer el mismo pecado de nuevo.
Es el principio de la Confesión. “Pecado confesado es medio perdonado”, pues la confesión católica no ha tenido sino un solo propósito: el de hacernos conscientes de cuándo hemos cometido una infracción. El perdón del sacerdote es nominal.
El que realmente perdona es el Cristo Interior. El que nos dirige es El. El que nos va guiando y enseñando es también El.
Todo lo que tienes que hacer es decirte y repetirte mentalmente: “Mi yo Superior, que es el Cristo perfecto en mí es el encargado de irme conduciendo sin torturas hasta mi Ascensión”. Y una vez que hayas realizado, meditado y comprendido esto ya no vuelves a “pescar” voluntariamente, y se te abren las primeras puertas del Cielo, ya que todo esto comprueba que has puesto toda tu buena voluntad, y el Maestro más grande de todos los tiempos: Jesús, lo dijo…”Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.
Paola Wlack.
La Ley de Causa y Efecto
La Reencarnación es una Verdad y es la única explicación lógica de la aparente injusticia que ves. Cuando observas personas espléndidas, constructivas, pasando situaciones difíciles, mientras que otras llamadas “malas” parecen estar gozando de todas las cosas buenas de la vida puedes estar segura de que no hay ningún error ni injusticia. ¿Crees en Dios? ¿Crees que es bueno o injusto? Entonces, ¿cómo vas a creer que es injusto? ¡Ah!, pues cada una está encontrándose con efectos de causas previas que han ocasionado alguna vez, en laguna parte del pasado y de lo cual no tienen recuerdo. Si estas personas que tienen desudas kármicas desean en su interior hacer servicio a los otros individuos, para balancear, equilibrar y borrar los malos sentimientos, oigan bien, quedan libres de esta deuda. Pero si no pueden lograr estos sentimientos y buenos deseos, la vida los reunirá de nuevo tantas veces como sea necesario, hasta que se cumpla. Y cada vez en asociación más cercana (a veces llegan a nacer madre e hijo) porque la Ley del Amor es así. Trata de disolver enemistad con Amor.
Cuando entre dos personas existe una atracción de Amor y armonía, es seguro que estuvieron en contacto y asociación armoniosa en vidas anteriores, y pueden expandir esta cualidad tan necesitada en el mundo. Cuando noten un sentimiento de resistencia contra alguien, es que las sensaciones recuerdan una asociación discordante o desagradable.
Es muy confortante saber que el perdón de Dios, por el mal uso de su energía, siempre está a la mano para aquellos que lo deseen realmente. Aquel “Fuego Eterno” y “Castigo Eterno” que inventaron las religiones de la Era pasada para controlar al mundo a través del temor, la superstición y la obediencia ciega, no es verdad. Cualesquiera que sean las causas, el pecado, la imperfección, la impureza, el error que hayan sido cometidos, hay una manera consciente de transmutar esos errores. ¿Saben lo que quiere decir transmutar?
-Disolver, borrar completamente y sin costo alguno.
Cuando los humanos se dan cuenta de que ellos mismos son los causantes de todos sus males y de todas sus calamidades, de todas las limitaciones en su mundo, de pronto desean arreglar las cosas, sinceramente. Ese deseo es el que cuenta y es necesario que sepan que toda clase de asistencia les es dada. Hasta que llaga ese momento el hombre o la mujer se ponen en rebelión contra las circunstancias y hasta contra Dios, o se someten a las condiciones creyendo que son la voluntad de Dios y por supuesto, esto es mentira.
Paola Wlack.