jueves, 31 de octubre de 2019

Yo Soy*

Yo Soy

Mantente asido a esta Magna Presencia que late en tu corazón, cuya vida fluye a través de tus venas, cuya energía se derrama en tu mente. Tú tienes libre albedrío y puedes calificarla y bendecirla para que te perfeccione, o te haga imperfecto. Recuerda siempre que por aquello de no invocar esta Magna presencia te has encontrado creando inarmonías y desordenes. Tienes que darte tiempo suficiente para lograr el pleno reconocimiento a este gran poder y entregarle toda la actividad de tu vida.

No te impacientes porque las cosas no se compongan tan rápidamente como a tu te gustaría. Ellas funcionan de acuerdo con la velocidad de tu propia aceptación y la intensidad de tus sentimientos.

Esta gran energía que surge a través de tu cuerpo y mente, es la pura energía electrónica de Dios, la Gran Presencia “Yo Soy”. Si tus pensamientos son mantenidos gozosamente en tu ser divino, como origen de tu ser y tu vida, esa energía pura electrónica actuará sin cesar, e incontaminada, por calificación discordante humana.

Pero si tú permites, consciente o inconscientemente, que tu pensamiento comience a infectarse con la discordia que a menudo lo rodea, tú mismo le cambias el color y la calidad de esta energía radiante y pura.

Ella está obligada a actuar, y tú eres el que dicta cómo ha de comportarse hacia ti.

No creas jamás que tú puedas escapar de este hecho sencillo. Es una Ley inmutable y ningún ser humano puede cambiarla. Los estudiantes tienen que comprender y mantener esta actitud si desean hacer progresos continuos. Yo les digo amados míos, que por más que duden, teman y se rebelen ante la autocorrección, ella es la puerta abierta a su propia gran iluminación y libertad de toda la limitación humana exterior.

Hay muchos estudiantes que cuando llega a un cierto grado de comprensión, los resultados de sus actividades purificadoras les son revelados y enfrentándose a los muchos errores cometidos y que hay que corregir, se desconsuelan criticándose y condenándose ellos mismos ya  Dios. Este es otro error. Todo aquello que les es revelado para ser corregido, debe alegrarles grandemente, puesto que es una oportunidad para adelantar corrigiéndose errores que antes estaban ocultos. Conociendo a Dios es el poder pensar, saben que tienen dentro el poder de corregirse y deben poner manos a la obra.

La vida de Dios que les late en el pecho es prueba suficiente de que poseen la Inteligencia y el Poder de Dios con que disolver y consumir todos los errores y creaciones discordantes, consciente o inconscientemente, y pueden decirle a estas creaciones indeseables:

“Yo Soy la Magna Llama consumidora que ahora y para siempre disuelve todo error pasado y presente, su causa y su núcleo y toda creación indeseable, por lo cual mi ser externo sea responsable”.


Paola Wlack.
Mahanbir Kaur.

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