martes, 13 de noviembre de 2018

No busques ayuda exterior solamente*

No busques ayuda exterior solamente.

La humanidad ha sido enseñada, durante incontables siglos, a ir tras la ayuda externa en sus dificultades; sin saber que el Poder Interno, latente en el corazón, es infinito. Ante cualquier apariencia, ahora sabes que debes serenarte, invocar a tu Yo Soy y darle el mando de la situación. Después de esto, sí, busca ayuda en los medios externos, pero con fe en lo positivo, que es el bien manifestado.

Para entender mejor este asunto, pongamos un ejemplo: Cierta mamá se angustia sobremanera, porque su niñito, de dos años, se ha tragado un objeto, lo que resulta peligroso. Asustada, comienza a llorar a gritos, se bloquea de dolor y, sin más pensar, sale disparada a una clínica en busca de médico. Resultados: Todo le sale mal. Por el camino, encuentra muchas dificultades a su paso, se retarda, colas del tránsito, médicos apurados que no la atienden. ¡Al fin! Con gran esfuerzo, logra que su hijo sea asistido y lo deja hospitalizado, en la incertidumbre.

Ahora volvamos el caso del otro lado: La mamá es metafísica y conoce las leyes. Se calma, hace la debida invocación a la Presencia y a los Maestros de Luz, se controla, espera, con fe, la solución buena y correcta; porque sabe que ha sido oída. Después de su trabajo interno, busca la ayuda exterior, para que todo se canalice a través de los instrumentos que la vida tiene.

Entonces, sucede lo mejor: Encuentra un buen médico que la atiende al instante, le hacen, a su niñito un tratamiento acertado y la curación llega normalmente.

Sepan que el Padre siempre todo lo provee y su ayuda es infalible, infinita. Quien confía en el Gran Poder de Dios y sabe que “la Luz de Dios nunca falla” tiene siempre una puerta abierta. Dentro de ti y siendo Uno con Yo Soy, el Poder está. Salud, bienestar económico, paz, Amor. ¡Lo que sea! ¡Siéntelo, porque es verdad! Sólo hace falta tu aceptación y luego, la realización consciente, el logro en la Luz, que te dará la maestría con el dominio de la condición deseada.


Paola Wlack.
Mahanbir Kaur*

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