Libre albedrío
¿Quién puede saber cómo usar sus talentos sin percibir antes la llama de la voluntad de Dios? Es indispensable que conozcas el corazón del padre en lo referente a tu vida y a tus salidas.
No puedes escoger un camino en la tierra y decir: “Oh, Dios, ¿es ésta tu voluntad?”, después de haber suscrito contratos y haberte implicado en circunstancias que razones kármicas impiden alterar. La voluntad de Dios debes de invocarla antes, no después. Porque, ¿cómo esperas que te ayudemos una vez que has utilizado tu libre albedrío para hacer lo que te plazca? Esto es orden divino, y cuando alguien espera que nosotros alteremos su vida después de haberte tomado las decisiones, no es señal de buen criterio”.
El Morya, con su gran devoción a la voluntad de Dios, continúa con su enseñanza: “Por lo tanto, al levantarse por la mañana, invoca la llama de la santa voluntad antes de decidir las acciones del día. Una vez que éstas enredado en el mundo exterior, no podemos interferir con el curso cíclico que tú mismo has establecido, pues debe desenredarse según el patrón de causa-efecto que tú has determinado. Aunque Dios ha establecido el patrón más genérico, ése no puede convertirse en algo específico para ti sin tu llamado, sin tu invitación, sin la atención de tu corazón a la llama de la santa voluntad de Dios, que tenemos el privilegio y la bendición de guardar y nutrir para ti hasta el momento en que estés preparado para invocarnos.
Que este ritual sagrado se convierta, pues, en parte de tu ofrenda diaria al Dios Altísimo, que llegues a Su corazón para que, por la senda de Su santa voluntad, puedas percibir y conocer todas las maravillas de la creación. Porque si en verdad hollas el camino de la voluntad de Dios, no puedes salirte del sendero.
Dios nos concedió libre albedrío, y no hay un solo maestro ascendido, ángel o Elohim que tenga permitido interferir en nuestra vida a menos que lo invitemos. Si con tu libre albedrío dices: “En el nombre de mi Presencia Divina y mí Yo Real, el Cristo, pido tu ayuda”, entonces, por ley cósmica, los miembros de la Gran Hermandad Blanca deben instantáneamente enviar la luz de su conciencia. Debes acordarte de restringir tus peticiones diciendo: “Hágase de acuerdo con la voluntad de Dios”.
Es importantísimo que le pidamos a Dios que nos revele Su voluntad.
Paola Wlack.
Mahanbir Kaur*
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