La Necesidad de Perdonar
Libertad universal por medio del perdón”, antes de poder alcanzar nuestras metas alquimias, es necesario que perdonemos. “En el concepto de perdonarnos a nosotros mismos y de perdonar a nuestro prójimo yacen los medios de liberación que, literalmente, harán magia cósmica en nuestro cuerpo, en nuestra mente, en nuestra alma y en nuestro espíritu. Nos brindará el fruto de la abundancia cósmica y abrirá una senda, una puerta que nos llevará a Dios. Tomemos hoy, pues, una determinación excelsa, resolvamos que nunca más ningún ser humano de la faz de este planeta va a ser capaz de, desde un punto de vista personal, irritarnos o fastidiarnos. Puede que alguien diga: “Eso es una orden demasiado exagerada. ¡Si hasta estoy molesto conmigo mismo!” No te irrites conmigo mismo. ¿Por qué? Porque tu Yo Real ya es perfecto. Tu Yo Real está hecho a la imagen divina, la magia divina, la magia del ojo divina.
“Una de las mejores maneras de pedir que los maestros entren en nuestra vida es practicar el perdón, perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás. Mientras tengamos en nuestro mundo de los sentimientos algún resentimiento en contra de cualquier ser vivo, hemos aprisionado la energía, y esa energía no tiene libertad de moverse”.
Una anécdota:
“Muchos estarán familiarizados con la historia del rico que se muere, va al cielo y pregunta dónde queda su mansión. Dijo: “En la casa de mi Padre, muchas mansiones hay”. Y le dijo al guía: “Tenga la bondad de llevarme a la mansión reservada para mí”. Llegaron a unas mansiones muy hermosas, las miró y dijo: “Son encantadoras, muy bonitas, pero debe de haber lago mejor”. Así que el ángel lo llevó más y más lejos, y las mansiones eran cada vez más pequeñas hasta que finalmente llegaron a una diminuta choza, un lugar como para un vagabundo. Y el guía le dijo: “Aquí vives. Ésta es tu mansión.
“Eso quiere decir que recibimos aquello que hayamos enviado a los cielos para construir allí nuestra mansión. Sí enviamos los trastos viejos de la pobreza y de la conciencia de pobreza a los demás, y no hacemos nada bueno con lo que tenemos en este mundo, entonces lo natural es que no enviemos nada al cielo. Como dijo un maestro: “Lo único que verdaderamente conservas es aquello que das”. ¿Verdad que es interesante? Y además es cierto. Es la ley del karma.
“Comienza hoy y mañana y todos los días, mientras tengas vida, a perdonarte a ti mismo ya perdonar a los demás. No tengas miedo de perdonar: perdonar es divino. Guardar rencor en contra de alguien es satánico. Es diabólico, destructivo, karmico y regresa a la puerta de uno; nos aparta de todo lo espiritualmente bueno que Dios tiene reservado para nosotros.
Paola Wlack.
Mahanbir Kaur*
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