El Amor y el karma
El Amor es la fuerza más poderosa del
Universo. Ni siquiera el tiempo, el nacimiento, la muerte pueden destruir los lazos de Amor. La separación física de los seres queridos es transitoria, la comunicación siempre continúa en otros niveles.
Aquellas personas que se conocieron y amaron en el pasado reencarnan en el futuro. Aunque no recuerden sucesos de sus vidas pasadas se sentirán fuertemente atraídos el uno al otro.
En cada nueva reencarnación el Amor se profundiza y poco a poco va creciendo para ser cada vez menos egoísta, más desinteresado hasta que después de muchas, muchas vidas, es perfecto.
Generalmente las personas con las cuales uno se relaciona en esta vida han estado muy cerca
nuestro en vidas anteriores. Las relaciones pudieron haber sido de padre a hijo, esposo o esposa, amigos íntimos, parientes, etc.
El sexo no importa, pero cuando en esta vida uno está muy enamorado de alguien y el Amor perdura y tiene características singulares lo más probable es que hayan estado juntos en el pasado, en otras vidas anteriores.
Generalmente reencarnamos para estar juntos con quienes queremos estar. La reencarnación es un hecho, pero no tratemos de buscarle la lógica humana.
Antiguamente se pensaba que la Tierra era plana porque los hombres de ciencia de la época de
Cristóbal Colón decían que no era lógico que la Tierra fuera redonda porque los que estaban abajo se iban a caer... por supuesto, no se conocía la Ley de la Gravedad.
Así mismo, tenemos las ilusiones ópticas que nos están engañando constantemente.
Pero es más, la reencarnación, además de ser un proceso Espiritual que siempre se ha creído en todas las grandes religiones y filosofías (los antiguos egipcios, los filósofos griegos, los budistas, hinduistas, teósofos).Inclusive los cristianos ya que hasta el siglo III de Nuestra Era se creía en la
Reencarnación. Sólo que cuando la Iglesia se hizo oficial en Roma se promulgaron nuevas Bulas Papales condenándole, porque el poder religioso de esa época pensaba que si se creía en la
Reencarnación, entonces iban a perder la autoridad que tenía la iglesia de ser la única que podía perdonar pecados y asustar a todos con un infierno eterno.
La reencarnación es la única medida que nos da el Amor Divino y nos ayuda a entender por qué una
persona nace con ciertas condiciones y otra no... Si hubiera una sola oportunidad en la eternidad esto
habría sido demasiado injusto.
Además, la misma ley física nos enseña que la materia ni se crea ni se destruye, solamente se
transforma y cuando lanzamos una piedra a un lago se forman ondas en la superficie del agua, las ondas son el efecto, la piedra que arrojamos la causa, pero esa piedra a su vez es el efecto de un volcán que la produjo en el centro de la Tierra y así sucesivamente.
La historia de cada cual es su Karma. La historia kármica nos ayuda a entender por qué nos sentimos atraídos hacia ciertas personas en este nivel y por qué rechazamos a otras.
Si tenemos una relación sin problema alguno... ¿qué vamos a aprender? Por eso muchas veces las parejas tienen que enfrentar juntos muchas situaciones... para aprender, para conocer, para salir adelante en la evolución.
Una vez que se ha entendido y aprendido la lección queda borrado ese Karma y no hay que volver
a reencarnar para pagarlo, aunque lo más posible es que haya que reencarnar para aprender otras lecciones que aún no hayan sido superadas.
El Karma es la Ley Universal de Causa y Efecto.
Lo llevamos de reencarnación en reencarnación.
El buen Karma o el Karma que nos hace crecer nos ayudan a sobrellevar el Mal Karma que podamos haber acumulado en reencarnaciones anteriores.
Si en una vida no se aprende la lección se nos dan otras oportunidades. Estamos aquí para aprender y para ayudar a otros a que aprendan... cada cual en su escalón evolutivo, cada cual en su momento de Karma. El Amor es esa fuerza que lo energiza todo... Si algo negativo le ocurre en esta vida... Si algo positivo le sucede... en esos hechos estaremos viendo la Ley del Karma en Acción, de la Causa y del
Efecto.
Cuando se entienda esta ley, estamos dando un gran paso en nuestra evolución personal.
Paola Wlack
Mahanbir Kaur*

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