domingo, 1 de mayo de 2016

Tercer Aspecto de Dios El Amor 1 de 2*

Amor

Tú has oído decir mucho, “Dios es AMOR”. El Amor es también intangible. Todos los Aspectos de Dios son invisibles. Pero todos son Absolutamente reales. Vemos los efectos, y no los podemos negar.
De modo que cuando alguien te diga: “Soy ateo. No creo en Dios”. Le dirás: “Mentira”, porque esa persona ama a alguien. A su madre, a su hijo a su perro. SIEMPRE se ama algo aunque no sea sino a su propia comodidad. Hay una preferencia. Hay una distinción entre el bien y el mal. Hay un reconocimiento de lo bueno. Luego, se cree en lo bueno. Luego, se cree en Dios aunque no se esté consciente de ello, porque Dios es el Bien, Dios es lo Bueno, Dios es Bueno.
Jesús dijo: “no me llaméis bueno. No hay sino uno solo Bueno…dios”. Dios está en todas partes. El Bien, lo Bueno, está en todo.
En número clave de nuestro universo es el 7. Se  compone de tres unidades negativas y cuatro unidades positivas. Es lo mismo decir cuatro blancas y tres negras, cuatro buenas y tres malas, cuatro unidades de luz y tres de oscuridad. El hecho es que el Bien siempre es mayor que el Mal. El Positivo mayor que el Negativo.
El Yo Superior mayor que el Yo Inferior. ¡El Ángel, más poderoso que el Diablo! Y al bendecir el Bien contenidos en las 7 unidades, se aumente el Bien porque tú sabes que lo que uno bendice se engrandece. Es un poder que tenemos todos, hasta los más ignorantes.
Bendiciendo el Bien desaparece el contenido llamado “Mal”. Eso que bendices te muestra de inmediato su aspecto Bueno. Has reconocido la Verdad, has alabado a Dios, y eso te liberta del Mal que te esté molestando.
Pruébalo. No me lo creas sin comprobarlo. Es facilísimo comprobarlo. Sólo tienes que decir: “Bendigo el Bien es esta situación (o condición) y quiero verlo”.  Te asombrará el resultado. Esto es amar el Bien. Es amar a Dios. Es Amor. Si quieres impedir que alguien te haga daño di mentalmente: “Te envuelvo en mi circulo de Amor”. Lo verás cambiar al instante. En vuelve  a tu casa en tu circulo de Amor y todos los que se acerquen a ella. Jamás te podrán robar ni dañar tu propiedad. A esas personas que están atormentadas por que l esposo (o la esposa) le está siendo “infiel”, o simplemente que se han enamorado de otro u otra, que digan, pensando en la rival, “te envuelvo en mi circulo de Amor”. Que persistan hasta ver el cambio maravilloso que ocurre. No es indispensable sentir ese Amor. Basta con la Buena Voluntad de expresarlo.
Buena Voluntad ya es Amor. El Amor Divino jamás falla. Pero hay que comprender que el Amor Divino está dentro de nuestro corazón. No se puede manipular de afuera hacia adentro. Estando la Vida dentro del latido del corazón, tienen que estar todas las virtudes de Dios y como esto es la Verdad, al afirmarlo comienza a exteriorizarse. Los siete Aspectos de Dios se entremezclan y se manifiestan, o bien separadamente, o conjuntamente, pero todos están unidos y están dentro de nosotros. Esto es el Yo Superior o El Cristo. La Verdad. No es verdad, pues, que seamos “malos”. Esto es sólo una falsa creencia, pero como manifestamos todo lo que creemos, manifestamos odio y maldad al creernos “malos”. Comienza a decretar que eres perfecto o perfecta Hija de Dios, con todas Sus Virtudes y comenzarás a manifestarlas donde antes manifestabas mentiras.
San Pablo dijo: “eres transformado por la renovación de tu mente”. Esa renovación es lo que logran las declaraciones de la Verdad, las afirmaciones basadas en la Verdad Divina. Cuando te hayas transformado; que no conserves en ti rencor, ni odio, únicamente buena voluntad hacia todo y hacia todos; que no sientas deseos de vera nadie “castigado”. Que jamás pienses “Bien hecho. Lo merece” respecto a nada ni nadie. Podrás curar con sólo pronunciar la palabra y en muchos casos  con tu sola presencia. Esto no quiere decir que aprobarás un acto errado, pero el niño que rompe un objeto valioso no se le odia. Se le enseña, se reprueba el acto, pero no el acto.                                                                                                                               
Paola Wlack.

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